Viernes, 09 de enero de 2009

Por supuesto, me gusta el deporte, especialmente el que practiqué durante bastantes años.Y me alegra que el Menorca consolide su posición en la Liga ACB. Me alegra sinceramene.

Déjenme explicar algo que ayer noté, frente al Granada,y que las crónicas periodísticas no reflejan.
Hubo un momento clave en el último cuarto. Le señalaron a Gusi una intencionada, cuando él no podia parar, desaparecer, en alocada persecución a un jugador granadino. Tres libres en un momento de difícil equilibrio en el marcador, eran muchos puntos.
En otro caso vimos como las protestas de Casas se convertian en nuevas faltas técnicas y el partido se perdia.Y si no le señalaban falta, él transmitia cierta crispación al equipo que se traducía en una actitud hostil en la pista. Alguien se lo ha advertido al buen entrenador, de carácter hosco, por lo menos en las apariencias del combate de cada domingo, o bien él ha llegado a su propia convicción de que no se arreglan las cosas con crispación.

Imagino que gobernar a croatas, serbios, gringos con hispanos vascos, catalanes, murcianos y alicantinos, no debe ser fácil.Y, el carácter del entrenador vital para ordenar, saber transmitir, saber que se le entiende.Y tiene un escaso minuto cada vez, para reordenar la nave, para cambiar el rumbo. Ayer lo hizo de diez.

Pero, podía haberlo echado por la borda, si en la triple falta de Gusi, hubiese instalado la crispación en los arbitros, en la mesa y en los jugadores.Presionar a los arbitros es posible. Los aficionados lo saben. Pero exigir que un árbitro de marcha atrás a una decisión tomada es imposible y si se les” aprieta”, responden con su indiscutible poder en la pista.

Bien, Sr Casas, por dejar la crispación en el vestuario.

Luis Alejandre Sintes
Publicado por ihospital @ 15:39
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