Domingo, 18 de enero de 2009

Noble, recio, trabajador, honesto, conserva vitalidad y toda su cabellera  intacta. Para mi es como un hermano, por tanto intentaré forzar mi objetividad.

Nació en Ferrerias, hace mas de sesenta años, en el seno de una familia numerosa, aunque buena parte de su vida la pasó en el vecino Es Mitjorn.
Binigaus ha sido, es, su mundo, su espacio, su vida  .En un “bunker” de nuestra Guerra Civil reune a sus amigos, deja que se reunan sus amigos. Aquello es abierto, sencillo, hospitalario. El grupo central lo constituyen varios solteros conocidos en su pueblo como la “peña del Elche”.La razón estriba en que hartos de madridistas y culés, decidieron buscar un equipo sencillo al que aportar sus lealtades. Pero si, solteros con un factor común:  les  gustan a rabiar las mujeres.


Vicent
Coll,de quien hablamos, l´amo de Binigaus vino a Londres con los miembros de la Fundación Hospital de la Isla del Rey,  acompañado de tres de sus amigos: Jose Pons Palliser, Juan Allés y  Bartolomé Martí. El grupo nos había ayudado desde nuestros comienzos en 2004 y forman parte de nuestro “núcleo duro”.Les queremos, además.

Como todos, disfrutó de paisajes ,de visitas, de recepción en la Embajada de España, superados  problemas de idiomas, discursos en ingles, falta de sol, hotel de 1600 habitaciones etc. Etc. No se perdió, se enteró de todo, participó como uno mas, dio buena cuenta del “fish and frites”,irradiaba felicidad en resumen.

Y tuvo su momento de gloria.

Tarde del jueves 15 de Enero.

Seguía el frío que pelaba. Llevábamos en danza desde las 8 de la mañana en que tomamos el trasbordador del Tamesis para llegar por rio a Greenwich. Nos espera el Director: visita guiada,

discursos. Comida rápida. Masfish and frites”.Mas discursos. Firmamos una carta de hermanamiento con aquel “hospital hermano”.Luego el Museo Naval y finalmente visita al Observatorio del Meridiano Cero, que está situado en un montículo que domina todo el conjunto de lo que constituye realmente, un núcleo urbano, siempre lindando con el rio.

Había que subir al montículo del Obsevatorio. Todo césped alrededor. La expedición subía jadeante. Mas frío húmedo. Amplias extensiones de césped por todas direcciones.

Vicent llegó el primero, a buen paso. Aquello no era nada comparado con subir de la playa a las casas de Binigaus.

Oteó el horizonte, vió aquella enorme extensión de terreno verde, calculó y sentenció:”quina pena de tancas mal aprufitadas; aquí trauriam un fart de cuartaradas de blat

Y se fue a verificar el famoso meridiano de Greenwich.

 

Luis Alejandre

Greenwich-Mahon 16 Enero 2009

 


Publicado por ihospital @ 23:12
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