Martes, 07 de abril de 2009

“OTRAS HISTORIAS DE LA ISLA DEL HOSPITAL”.

 

 

 

La noticia nos sobrecogió. Tras la crisis financiera mundial organizada por una conjunción de inútiles y  sinvergüenzas, la reunión del G-20 en Londres intentó lavarse las manos, echando la culpa a los paraísos fiscales y a las largas listas de secretos bancarios.

 

Desde luego lo teníamos claro desde un principio. Visto como andan las cosas por nuestros lares, teníamos preparado un referéndum entre los currantes de la Isla del Rey, para declarar unilateralmente la independencia del enclave. Contábamos con el apoyo de partidos de reconocida capacidad de romper esquemas  y con grupos radicales de demostrada eficacia, como los que han actuado en Londres en la Universidad de Barcelona o en Strasburgo.

 


Alcanzada la independencia, lo del paraíso fiscal era coser y cantar. Con los réditos de los depósitos, garantizados por nuestra acrisolada seriedad administrativa y fiscal, acometeríamos las obras sin necesidad de despachar pesadísimos documentos a decenas de administraciones locales, insulares, autonómicas  y nacionales. ¿Que Nito Femenias quiere pintar las ventanas? Pues que las pinte como quiera, sin permiso del Ministerio correspondiente, Secretaria de Estado de Ventanas y  Huecos de Fachadas (SEVHF). ¿Que Bep Prim quiere otro amarre? Pues, que lo compre a Pedro´s Boats y lo coloque sin necesidad de licencia del Ministerio de Mares y Pescas, Dirección General de Amarres y Norays (DGAN).

 

Pero, a pesar de la protesta de ciertos paraísos fiscales-Luxemburgo, Suiza, Bélgica- por la lista proporcionada por la OCDE, el G-20 ha amenazado seriamente con apretar el cinturón a los cuentacorrentistas secretos, los que llevan grabado el número de su cuenta para acordarse de sus muchos dígitos, en el mismísimo sobaco. Sabemos de uno de ellos, con poca memoria y desconfiado de su mujer, (que en noches de gloria solo se preocupaba de pedirle el dichoso numero.”Pepe, si te hago feliz, dame, porfa, los dieciocho dígitos”), que se lo llegó a tatuar en territorio fálico, consecuentemente de estructura variable. Frente a una bella y despampanante cajera de  Liechestein no tuvo mas remedio, que pedir un receso, porque el numero se le había transtornado en ilegible.

 

Pues bien, junto a Aruba, Belice, Samos, St Kitts y Nevis, las Granadinas, Vanuatu o Niue, la Isla del Rey, previsto denominarla en ingles como Bloody Island para despistar, ha perdido una inicial ocasión de alcanzar un bienestar económico envidiable.

 

Se han mandado telegramas al presidente Obama, a los veinte del grupo mas los treinta agregados, a los 27 de la UE, a los 54 de la OSCE y a los 180 de  Naciones Unidas, para que reconsideren estas posturas obstruccionistas y para que en nombre del liberalismo mas doctrinario nos permitan hacernos ricos a costa  de los demás. ¿Porque no tenemos todos derecho a ello?

 

Amics de l´Illa de l´Hospital


Publicado por ihospital @ 19:47
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