S?bado, 17 de noviembre de 2012

OTRAS HISTORIAS DE LA ISLA DEL REY.

NECROLOGICA.

 MINGO.

La  vida, nos pone a prueba con frecuencia y  nos recuerda nuestra fragilidad.

Domingo Martí, -Mingo- era desde que empezamos la aventura de la Isla del Rey ,allá a finales de 2004, la disposición, el conocimiento del campo, de las plantas, del tiempo. Pero sobre todo era un ejemplo de fortaleza y de salud.

Era además buen compañero, trabajador, leal a tope, puntual, hombre de palabra y compromiso. No necesitaba hablar demasiado. Bastaba su mirada para entenderle cuando  lanzaba una sonrisa que podía ser  de aprobación o de duda. Pero siempre integraba, unía, aportaba.

Desde que empezamos, asumimos  que eran posibles las “patadas durante el partido” , pero que una vez acabado este, era cuestión de darnos la mano y seguir unidos. ¡Ni siquiera  patadas dió nunca Mingo!

Con  raíces en la Menorca profunda, nacido en  una familia numerosa , se unió a Isabel que venía de otro trozo de España también profundo, alejado de nuestra Isla, pero cercano en  respetar valores y creencias. De la unión nacieron y crecieron, Isaac y Oscar hoy los grandes apoyos de su madre.

Porque ayer viernes 16 de Noviembre, Mingo  nos dejó tras cuatro meses cautivo de una enfermedad de difícil diagnóstico. Hoy le hemos acompañado, familiares y amigos, a su último refugio .Las palabras del sacerdote oficiante –familiar suyo- en el funeral celebrado en San Francisco de Mahón, han sido breves, pero enormemente próximas, reales, ciertas.  Todos nos hemos sentido integrados, comprometidos con  un mismo sentimiento de cariño, de fe y de esperanza.

Cuando preparamos la jornada de mañana  en la isla del rey, repitiendo lo que cada domingo del año hacemos, mezclando trabajos con atención a las personas que nos visitan, ya notamos el vacío. Mañana será dia de abrazos, de silencios , de miradas. Los farmacéuticos se quedan sin el cuidador del jardín de plantas medicinales. Su íntimo amigo Toni Barber, sin ayuda para trasladar materiales o para pilotar la barca.

¡Todos sin su presencia, sin su sonrisa!

Son estos momentos en que el ser humano no tiene mas remedio que agarrarse a la fe y a la esperanza, dar gracias a Dios  por tener lo que tenemos y saber valorar lo que otros seres humanos nos aportan y dejan  con su ejemplo, con el testimonio de su vida.

Gracias Mingo, por todo lo que nos has dado. Siento que hoy no pueda sonreir como tu nos enseñaste. Pero lo haré, lo haremos. Estoy seguro que es lo que nos pides, como mejor homenaje.  Y como nos enseñó Miquel Mont y repetimos cada semana:

¡Que Dios te guarde, Mingo!


Publicado por ihospital @ 21:27
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Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 15 de enero de 2014 | 2:30

Animos a Isabel, a Oscar, y a Isaac. Muchos abrazos. 

Uno que os conocia bien.