Viernes, 01 de marzo de 2013
Otras historias de la Isla del Rey
 
José Muñoz Pons, Amics de l'Illa de l'Hospital  27/02/2013
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El decimosexto presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln y su mandato, sin duda el más admirado de la historia Americana, están de actualidad gracias a la  película “Lincoln” del director Steven Spielberg, magistralmente protagonizada por Daniel Day-Lewis. La película finaliza con el primer magnicidio de un presidente americano, un Viernes Santo, 14 de abril de 1865.

El periódico “El Menorquín” del 3 de enero de 1867, publicaba la noticia de la llegada al puerto de Mahón del vapor de guerra norteamericano USS Swatara *, que lleva a bordo un pasajero atípico, John H. Surratt, detenido por ser cómplice del asesinato de Lincoln. El capitán del barco William Nicholson Jeffers manifestó: “Que le aprieten el gaznate y no volverá a escapar…que es buen pájaro y no miento, ese pícaro Surratt”.

Anteriormente, el 12 de diciembre de 1866 zarpaba de Mahón la fragata USS Colorado, de la escuadra del Mediterráneo, comandada por el almirante L.M. Goldsborough, cuando el Gobierno norteamericano le telegrafió comunicando que Surratt había sido detenido en Alejandría, mandando éste al vapor Swatara para que lo condujera a Washington para ser juzgado.

Pero,  ¿quien era ese “pájaro”?. John Harrison Surratt fue espía confederado durante la guerra civil americana, y al finalizar ésta, participó en la conspiración para lo que en principio debió ser el secuestro del presidente Lincoln, y al enterarse del asesinato de éste, huyó a Canadá. Doce días después, abatido durante su detención John Wilkes Booth, el asesino de Lincoln, se convirtió en el hombre más buscado de América,  ofreciendo el Gobierno  25.000 dólares de recompensa por su captura. Desde Montreal siguió todo el proceso judicial a los ocho cómplices de Booth, siendo su madre, Mary Surratt, propietaria de la pensión donde se planeo el asesinato, era una de ellos (juicio magníficamente recreado en la película “La conspiración” del director Robert Redford). Cuatro fueron encarcelados y los otros cuatro condenados a la horca, siendo su madre la primera mujer ahorcada por el Gobierno Federal. Existe la creencia de que si Surratt hubiese testificado en el juicio, su madre podría haberse salvado de la horca, al pasar de conspiración activa a pasiva. En septiembre, continúa su huida embarcando con destino a Liverpool, y una vez en Europa, el 9 de diciembre de 1865 logra infiltrarse en la Novena Compañía de Zuavos Pontificios del Papa Pio IX, con el nombre de John Watson, hasta que es reconocido y delatado por su compañero Sainte Marie, siendo arrestado y encarcelado el 7 de noviembre de 1866 en la cárcel de Velletri, en los Estados Pontificios, a la espera de ser extraditado y de donde se fugó, saltando por un barranco de unos 30 metros de profundidad, pasando al Reino de Italia haciéndose pasar por un ciudadano canadiense llamado Walters. Recorrió a pie 160 kilómetros en 10 días, consiguiendo un salvoconducto de los garibaldinos  para embarcar en Nápoles con destino Alejandría, con el objetivo de llegar a Port Suez en ferrocarril, vía El Cairo, y navegar rumbo a la India. Solo faltaban unos meses para que el canal de Suez fuera navegable. El 23 noviembre 1866, al llegar a Alejandría, durante la cuarentena es arrestado por funcionarios de los Estados Unidos que esperaban su llegada. Fue el primer fugitivo capturado gracias al uso del telégrafo, pues la información ya viajaba más rápido que las personas.

Este hecho, demuestra que desde antaño, los americanos han perseguido con determinación y perseverancia más allá de sus fronteras a los criminales que atentasen contra los Estados Unidos. Después de más de 20 meses de esta asombrosa huida, la realidad supera a la ficción,  Surratt  fue capturado y embarcado rumbo a Washington para ser juzgado, haciendo una breve escala en el puerto de Mahón para cargar carbón y agua antes de cruzar el Atlántico. De momento no tenemos constancia de que fuera desembarcado en el hospital para ser atendido, pero si localizamos el cuaderno de bitácora del capitán Jeffers…

En febrero de 1867 se celebró el juicio, fue absuelto, pues el jurado no pudo alcanzar un veredicto ya que un testigo afirmó haberle visto en Elmira, estado de Nueva York el día que asesinaron a Lincoln. Años más tarde admitió públicamente su participación en la conspiración. Murió de una neumonía en 1916, a los 72 años.

Nota
* “Donde nos alimentamos las águilas”, vocablo indios Iroquois.


Publicado por ihospital @ 21:52
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